Retrato de Paz Novoa de J. M. Salgado Rodríguez

01/09/2015 | 2015 | pieza del mes
Retrato de Paz Novoa

O retrato de Juan Manuel Paz Novoa foi pintado en 1868 en Santiago de Compostela xa que así asina e data o lenzo o autor, J. M. Salgado Rodríguez. É un retrato de busto, de pequenas dimensións e formato ovalado, algo habitual no arquetipo de retrato burgués galego do romanticismo, no que Paz é retratado á idade de vinte e nove anos coa medalla de catedrático sobre o peito. Trátase dunha obra moi académica, na que a fidelidade ao retratado é o esencial de maneira que a pose, a vestimenta e as tonalidades usadas son consecuentes co obxectivo de dignificar o personaxe e outorgarlle a distinción social que lle corresponde.

O interese desta obra procede do retratado, Juan Manuel Paz Novoa (Ourense, 1839−1895), un dos ourensáns máis ilustres da segunda metade do XIX. Da súa formación académica destacaremos a licenciatura en Dereito pola Universidade de Santiago (1861) e o grao de doutor en Dereito pola Universidad Central de Madrid (1862). A maior parte da súa vida transcorreu en Ourense onde mantivo estreitas relacións co grupo de intelectuais daquel período e foi amigo, entre outros, de Curros Enríquez, Valentín Lamas Carvajal e Marcelo Macías; pero tamén sabemos da súa grande amizade con Manuel Murguía, co que mantivo unha intensa relación epistolar, e de feito foi Paz quen o enlazou con Emilio Castelar que chegaría a prologar Follas Novas (1880) de Rosalía de Castro.

Calle del Progreso, 1904

19/08/2015 | general
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En 1904, fecha en la que se imprimió la segunda serie del álbum Portfolio de Galicia editado por Pedro Ferrer -publicación a la que pertenece esta imagen- la actual calle del Progreso vivía una época próspera, muy acorde con la acepción que se le dio a su nombre, aunque en origen tuviese distinto significado. Nació como carretera pero pronto su amplitud y comodidad, que favoreció el tránsito de mercancías y personas, hizo que allí se instalasen comerciantes y almacenistas, hospederías y abundantes profesionales liberales que la convirtieron en la principal arteria de la ciudad.

Esta estampa nos permite ir avanzando el próximo proyecto del Museo Arqueolóxico Provincial de Ourense, muestra de su alianza con su entorno.

Exposición: La cerámica castreña en Galicia. Investigación y recuperación

31/07/2015 | destacado | exposiciones
ceramica castrexa

En la sala de exposiciones temporales del Parque Arqueolóxico da Cultura Castrexa, en San Cibrao de Las se puede visitar esta exposición que es el resultado del proyecto de investigación y recuperación de la cerámica castreña en Galicia realizado por la Fundación Terra Termarum que tiene como obxetivo la elaboración de una colección de réplicas cerámicas galaicas completamente documentadas a nivel formal, manteniendo unas referencias históricas en canto a acabados, texturas y formas, tratando de caracterizar con ellas el conjunto tipológico documentado de los castros gallegos de referencia.

Se seleccionaron aquellas piezas mejor conservadas de las que se conoce la forma completa y de las que se tiene más información, incluyendo desde las piezas más comunes hasta las más decoradas, en una muestra de yacimientos galaicos que definan los parámetros temporales y territoriales de la Edad del Hierro en Galicia.

Del 16 de julio al 30 de septiembre de 2015

Horario: martes a domingo de 10.00 h a 20.00 h

A Casa do Concello de Ourense

06/07/2015 | general
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El lugar donde parece que nada cambió continúa siendo territorio de charla, paseo, mercado y reunión. Eso si, las viejas tertulias de boticas y librerías fueron sustituidas por nuevos locales de ocio y el mercado que le dio nombre en la Edad Media tiene hoy también una vertiente más lúdica. Y aunque la Plaza ya no es el centro geográfico, sigue siendo el lugar de referencia en el que la comunidad se reúne en las celebraciones, lutos o reivindicaciones.

Este particular y famoso auditorio inclinado aparece presidido por el edificio símbolo desde el siglo XVI de una ciudad que toma conciencia como tal. Nace como oposición a lo establecido y manifestación física de un nuevo poder. La Casa do Concello va a ser desde entonces el medio que rige la vida de la ciudad, que recoge las demandas y quejas de los vecinos e incluso que canaliza su voz ante instancias superiores. La situación del solar en la que se construye iba a condicionar para siempre las dimensiones del edificio. De muy reducidas proporciones fue el primero. Acabado de construir alrededor de 1519, respondería por un lado a las características de un palacio urbano de su época: zaguán de entrada, patio interior, balcón en la fachada y por otro, muy posiblemente, al estilo marcado por el maestro de arquitectura Rodrigo de Badajoz. Sobre la puerta de entrada un escudo imperial de Carlos I, hoy recolocado en el interior del edificio.

A finales del siglo XVII esta construcción originaria estaba en muy mal estado y los problemas de espacio se agravaban, motivos que condujeron a contratar una reforma del edificio con el maestro de arquitectura Francisco de Castro Canseco. Ademas de ampliar el edificio hacia el oeste, Castro Canseco introdujo algunos elementos ornamentales que le prestaban carácter a la construcción como unos chapiteles coronando el tejado o un escudo en la fachada de la rúa da Barreira, que, como curiosidad, fue aprovechado para remate del edificio construido en el siglo XIX.

A mediados del siglo XIX los aires de renovación burguesa llegan a la Casa do Concello, aunque de forma muy parcial. Es el momento en el que el edificio se distingue con la colocación de un reloj con el que guiar la vida de la ciudad, incluso de noche. Algunas voces alertaron de que la vieja estructura del tejado no aguantaría el peso de la maquinaria y así fue; en 1874, el reloj se hundía hacia el interior del edificio. La construcción fue declarada en estado de ruina y dió paso a un concurso arquitectónico adjudicado al arquitecto Manuel de Uceda, aunque todo parece indicar que la verdadera mano fue otra. El diseño respondía a un edificio ecléctico que bien podría haber sido ejecutado dos décadas antes. Durante la fase de obra se hicieron abundantes cambios que modificaron sensiblemente el proyecto original, los más importantes los del arquitecto Queralt. Con permiso para una nueva ampliación en los años cuarenta del siglo XX, esta vez hacia el sur, quedaba configurada a finales del siglo XIX una de las estampas más tradicionales de la ciudad de Ourense.

RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, Avelino; A Casa do Concello de Ourense.

Anexo 34 do Boletín Auriense. Grupo Marcelo Macías. 2015

Boletín Avriense. Tomo XLIV

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