El MAPOU y el aniversario de NÓS

03/08/2020 | general
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Las piernas ya no respondían como antaño. En 1950, Cuevillas mantenía el aspecto de dandy que lo caracterizara desde su juventud, pero perdiera la agilidad que requiría el trabajo de un arqueólogo. Un arqueólogo que no puede ir al campo no es un arqueólogo completo, pensaba Cuevillas. A su derecha, Luis Pericot está de visita en Galicia y se aloja en la casa de Cuevillas. Aprovechan para visitar Castromao. Tres años mis tarde, durante el III Congreso Nacional de Arqueología, Cuevillas ya no puede acompañarlo en la subida al Castro de San Cibrao de Las. Desde los años treinta, Cuevillas sufría una grave afección reumática. En calidad de farmacéutico, que nunca ejerció más que para sí mismo, probó todos los remedios que salían, sin resultado.

La enfermedad lo privó de ir al campo pero favoreció que pudiera dedicarse a las grandes monografías que iba a confeccionar en esta época. La base estaba recogida en las décadas anteriores. Desde 1920 un inmenso trabajo de estudio del territorio: el catálogo de los castros y de las mámoas gallegas, los estudios comarcales, plasmados en rutas como la del Deza o Melide, Calvos de Randín o la Parroquia de Velle. La excavación de estaciones megalíticas o de numerosos castros gallegos y la sistematización de la prehistoria gallega. Todo desde el conocimiento de las fuentes antiguas y de las más avanzadas teorías y métodos.

La intensa actividad despuntó en la ciencia arqueológica. En la escuela catalana de arqueología, dirigida por Bosch Gimpera brilló pronto la figura de Cuevillas, por eso, cuando su discípulo Pericot viene a desempeñar la cátedra de Arqueología de la Universidad de Santiago en 1925 trae la misión -recomendada también por Obermaier- de buscar a Cuevillas y canalizar su trabajo hacia la Universidad. Desde 1928, juntos, dirigen las excavaciones del castro de Troña en Mondariz y consolidan una profunda, sincera, fiel y desinteresada amistad. Cuevillas es la indiscutible referencia de la arqueología gallega de su tiempo y Pericot una de las figuras claves de la prehistoria española. Desde el año anterior tuviera que abandonar Galicia y solo volvería en contadas ocasiones, como la que inmortaliza la fotografía. Cuando Florentino Cuevillas fallece, Pericot, en las páginas del Boletín de la Comisión de Monumentos, escribe un emotivo recuerdo sobre la fascinación que le produjera tanto el científico como la persona.

Cuevillas y Pericot desarrollaron, junto a otras personas, una fructífera y admirable labor en los años veinte. Como reconocimiento, cuando se cumpren cien años del nacimiento de la Revista Nós, el medio en el que Cuevillas y esta Generación publica sus indagaciones arqueológicas, este Museo quiere participar en el aniversario con dos acciones.

Por un lado, queremos mostrar la experiencia arqueológica desarrollada en Galicia desde 1920 hasta 1936, el fin de la revista y del movimiento. Qué se está haciendo en cada lugar y qué novedades se acercan. Igual que lo hacían en su tiempo, también con un ojo puesto en Portugal.

Por otro lado, publicaremos la correspondencia personal de Cuevillas, como medio de conocer facetas de su personalidad menos estudiadas, introducirnos en la intrahistoria de muchos proyectos y descubrir o percibir éxitos, fracasos y preocupaciones vividas.

A lo largo de este año estamos dedicando a la celebración del centenario cada Pieza del mes. En fechas más próximas acercamos estas dos nuevas iniciativas tomando como referencia la figura de Florentino Cuevillas, quien además de forjar y apoderar la identidad gallega contribuyó al incremento, estudio y salvaguarda de los fondos de este Museo.

Sala de exposiciones Escolma de Escultura

07/07/2020 | destacado | general
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Recordamos que la sala de exposiciones “Escolma de escultura“, ubicada al lado del Claustro de San Francisco en la ciudad de Ourense, tiene reabiertas sus puertas al público con un aforo limitado.

Animamos a visitar este interesante recinto de nuestra ciudad y la excelente selección de escultura que alberga, con piezas que abarcan una amplia cronología desde la Edad del Bronce hasta el Barroco.

Horario:

De martes a sábado de 9.00 a 21.00 horas

Domingo de 9.00 a 15.00 horas

Lunes y festivos cerrada

Semana Galega en Portugal. 1935

01/07/2020 | general
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Tan cerca, tan lejos. Hasta 1128, cuando la ruptura comienza, conservaban Portugal y Galicia una cultura y territorio común. La independencia del condado de Portugal, con una línea marcada por el río Miño, fue primero más política que social. Era tan indecisa la frontera que las numerosas fortificaciones que hubo que disponer debían colocarse en zigzag. Saussure decía que personas que no se entienden es porque hablan distintos idiomas, pues bien es necesario decir que hasta el siglo XV Portugal y Galicia mantuvieron una misma lengua. A partir de mediados del siglo XIV Galicia dejará de tener importancia social y cultural perdiendo su peso político cada vez más a favor del centro de la meseta castellana y el castellano se impone como lengua del poder. Por su parte, Portugal pasa a mirar con atención hacia el sur y se abre al mar. Siendo claramente países hermanos se dan la espalda, y la conciencia de la cultura común se rompe, quedando claramente oscurecida en Galicia y con protagonismo creciente en la parte portuguesa.

Rematado el tránsito por los siglos oscuros, mediado el siglo XIX, con el Rexurdimento hay un acercamiento por medio de la lengua. Se considera que portugués y gallego tienen un tronco común, lo que favoreció la identidad del gallego hasta entonces vista como una lengua menor. En la década de 1920, especialmente gracias a las personas que forman la Xeración Nós de la que el Museo Arqueolóxico Provincial de Ourense celebra este 2020 su centenario, la intelectualidad gallega se aproxima a Portugal conscientes de que con el norte de este territorio poseen una historia compartida. Las páginas de Nós y Arquivos se abren a los escritores lusos mientras las revistas portuguesas hacen lo propio con los gallegos.

Por medio del Seminario de Estudos Galegos se canaliza el clima de confraternidad con la velada dedicada a Carolina Michäelis de Vasconcelos o el ingreso de numerosa intelectualidad portuguesa en la institución. En 1929, acuerdan celebrar una Semana Galega en Oporto, organizada por Mendes Correa y Florentino Cuevillas, quien junto a Bouza-Brey acababa de recorrer el norte de Portugal en 1928. En ese momento no se pudo llevar a cabo, pero el proyecto continuó vigente para retomarse en 1932, aunque nuevos avatares la pospusieron hasta 1935. El programa incluyó visitas a monumentos, veladas teatrales y un inusitado programa de conferencias que reunía las novísimas investigaciones realizadas en Galicia en materias como historia, arte, antropología o medicina. El día 6 de abril el grupo participante se fotografió en el Grande Hotel do Bussaco para dejar como recuerdo la imagen que acompañamos. Acordaron finalmente celebrar una semana portuguesa en Galicia y publicar unas actas el siguiente año: 1936, no pudo ser.

Las actas del encuentro debían comenzar así: “El Seminario fue a decir al pueblo portugués lo que era la tierra gallega, fue a hablar de la vieja “terra gençor” llena de cariño hacia el pueblo hermano. Pero los portugueses y de modo especial las gentes de Oporto que dio nombre a la Lusitania y de Guimaraes que fue su cuna, las gentes de las tierras de entre el Duero y el Miño donde transcurrirán estas jornadas, supieron decir a los gallegos lo que es Portugal para su hermana Galicia. Que la hermandad jurada en las riberas del Duero, en el paisaje románico de Guimaraes, en los bosques do Bussaco y en los castros a orillas del mar de los descubrimientos crezca en abundantes frutos para los dos pueblos!”

Pieza del día: Escudo de armas del Obispo Diego Zúñiga-Soutomaior

30/06/2020 | general
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#aculturasegue

Finalizamos este repaso a algunas de las piezas más destacadas de las colecciones con este escudo de armas del Obispo Diego Zúñiga-Soutomaior procedente del edificio del Museo en la Plaza Mayor.

Este escudo episcopal, del siglo XVII, sigue el procedimiento habitual de la creación del blasón de los obispos, sobre todo desde el siglo XV pues, con anterioridad, poco se diferencian las armas de un obispo de las de cualquier otro, ya que no se sigue otra norma que la general, pero con el paso del tiempo se van introduciendo en la práctica algunos elementos específicos.

Se puede decir que las armas de los dignitarios eclesiásticos corresponden a las de su grupo familiar, pero pronto combinan sus propias armas, en general colocadas en segundo lugar, con las de su obispado, orden o convento, bien en dos escudos, en un escudo partido o acuartelado. También es habitual ver la combinación de las armas maternas a continuación de las paternas, y cuando, como es habitual en España, se trata de un escudo acuartelado, una referencia doble, a su Iglesia (diócesis propia o la de origen) y al Rey, siendo también muy empleada la referencia al Colegio Mayor en el que realizó sus estudios eclesiásticos. Ahora bien, sucede también con frecuencia que no contando con un blasón propio, el electo lo defina en el momento inmediato a su designación.

En el tiempo histórico, y en Ourense, se pueden ver las diferencias en el contraste que ofrece nuestro escudo con otras armas episcopales documentadas en el propio edificio, sean las del obispo don Pedro González de Acevedo, situado en la fachada sobre la calle Obispo Carrascosa, o el escudo de las armas en piedra de don Xoán Manrique de Lara, que se conserva en la galería del primer piso sobre el jardín. Esa situación es reveladora de los progresos normalizadores que en la heráldica hispánica, pero también en la de otros países europeos, se produjo en los siglos XVII y XVIII, etapa en la que se formuló una teoría heráldica general hastaese momento muy flexible.

Más información en la Pieza del mes de diciembre de 2006

Pieza del día: Phalera

29/06/2020 | general
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#aculturasegue

El término “phalera”, de origen griego, fue usado por los romanos para designar cosas diferentes, aunque vinculadas entre sí, en tanto en cuanto sirve para definir objetos metálicos ornamentales relacionados con el ejército. Se trata pues de un vocablo polivalente, que hace referencia al disco metálico decorado con diferentes motivos y ornamentaciones iconográficas, del que se pueden sintetizar dos funciones básicas. Una de ellas formando parte de las guarniciones de los caballos, bien como simples objetos decorativos pendiendo de las guarniciones, o sirviendo como piezas de unión de las correas que forman los arreos. Otra de sus funciones era la de servir como condecoraciones militares. Tampoco debemos olvidar que el nombre también se le aplicó a una joya femenina, que por llevarse colgada del cuello, recordaba el aspecto de las phalerae.

En concreto, la utilidad de la pieza que nos ocupa parece estar relacionada con el complejo mundo de las condecoraciones militares, “dona militaria”.

Las “phalerae” aparecen mencionadas en muchas inscripciones, y decorando monumentos funerarios, junto a otras condecoraciones como las coronas y los brazaletes. Sin embargo, aun no fue posible determinar con exactitud el rango que ocupaban entre el resto de las condecoraciones, ni en qué circunstancias concretas se concedían. No obstante, parece admitido que les eran otorgadas a los simples soldados y a otros militares hasta el grado de centurión.

Ésta fue encontrada en la Cidá do Castro de San Millán en Cualedro. Se trata de una placa cuadrangular de bronce, con cuatro argollas circulares en los ángulos, unidaentre sí mediante cuatro pares de arquitos en forma de herradura, que servían para pasar las correas. En la parte central, el disco toma forma antropomórfica, decorado con un mascarón femenino en rígida disposición frontal, de rasgos esquemáticos, con un peinado de grandes ondas longitudinales y tocado por un velo.

Más información en la Pieza del mes de octubre de 2000

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