Semana Galega en Portugal. 1935

01/07/2020 | general
FDE002781

Tan cerca, tan lejos. Hasta 1128, cuando la ruptura comienza, conservaban Portugal y Galicia una cultura y territorio común. La independencia del condado de Portugal, con una línea marcada por el río Miño, fue primero más política que social. Era tan indecisa la frontera que las numerosas fortificaciones que hubo que disponer debían colocarse en zigzag. Saussure decía que personas que no se entienden es porque hablan distintos idiomas, pues bien es necesario decir que hasta el siglo XV Portugal y Galicia mantuvieron una misma lengua. A partir de mediados del siglo XIV Galicia dejará de tener importancia social y cultural perdiendo su peso político cada vez más a favor del centro de la meseta castellana y el castellano se impone como lengua del poder. Por su parte, Portugal pasa a mirar con atención hacia el sur y se abre al mar. Siendo claramente países hermanos se dan la espalda, y la conciencia de la cultura común se rompe, quedando claramente oscurecida en Galicia y con protagonismo creciente en la parte portuguesa.

Rematado el tránsito por los siglos oscuros, mediado el siglo XIX, con el Rexurdimento hay un acercamiento por medio de la lengua. Se considera que portugués y gallego tienen un tronco común, lo que favoreció la identidad del gallego hasta entonces vista como una lengua menor. En la década de 1920, especialmente gracias a las personas que forman la Xeración Nós de la que el Museo Arqueolóxico Provincial de Ourense celebra este 2020 su centenario, la intelectualidad gallega se aproxima a Portugal conscientes de que con el norte de este territorio poseen una historia compartida. Las páginas de Nós y Arquivos se abren a los escritores lusos mientras las revistas portuguesas hacen lo propio con los gallegos.

Por medio del Seminario de Estudos Galegos se canaliza el clima de confraternidad con la velada dedicada a Carolina Michäelis de Vasconcelos o el ingreso de numerosa intelectualidad portuguesa en la institución. En 1929, acuerdan celebrar una Semana Galega en Oporto, organizada por Mendes Correa y Florentino Cuevillas, quien junto a Bouza-Brey acababa de recorrer el norte de Portugal en 1928. En ese momento no se pudo llevar a cabo, pero el proyecto continuó vigente para retomarse en 1932, aunque nuevos avatares la pospusieron hasta 1935. El programa incluyó visitas a monumentos, veladas teatrales y un inusitado programa de conferencias que reunía las novísimas investigaciones realizadas en Galicia en materias como historia, arte, antropología o medicina. El día 6 de abril el grupo participante se fotografió en el Grande Hotel do Bussaco para dejar como recuerdo la imagen que acompañamos. Acordaron finalmente celebrar una semana portuguesa en Galicia y publicar unas actas el siguiente año: 1936, no pudo ser.

Las actas del encuentro debían comenzar así: “El Seminario fue a decir al pueblo portugués lo que era la tierra gallega, fue a hablar de la vieja “terra gençor” llena de cariño hacia el pueblo hermano. Pero los portugueses y de modo especial las gentes de Oporto que dio nombre a la Lusitania y de Guimaraes que fue su cuna, las gentes de las tierras de entre el Duero y el Miño donde transcurrirán estas jornadas, supieron decir a los gallegos lo que es Portugal para su hermana Galicia. Que la hermandad jurada en las riberas del Duero, en el paisaje románico de Guimaraes, en los bosques do Bussaco y en los castros a orillas del mar de los descubrimientos crezca en abundantes frutos para los dos pueblos!”