Pieza del día: Sedente de Pedrafita

29/04/2020 | general

#aculturasegue

Representa una figura sedente a la que le falta la cabeza, sosteniendo entre las manos un recipiente de libación. Viste una sencilla túnica con escote en V que llega hasta debajo de las rodillas, dejando ver unas piernas simétricas, bien modeladas y ligeras, que contrastan con la sensación cúbica y de pesadez que transmite el resto de la labra. Como único adorno lleva un aro ancho en cada muñeca. El trono que le sirve de asiento muestra una gran exuberancia formal. Está decorado con motivos de dientes de lobo en los traveseros laterales y con un cuidado trisquel inscrito en un círculo en el respaldo, motivo este recurrente en toda la plástica castreña y cuya utilización aquí acentúa el valor simbólico que comporta el trono, emblema en todas las culturas antiguas de la divinidad y de los hombres de alto linaje.

Lo encontró de manera casual José M. Bouzas Novoa cuando se realizaban unas obras en el cementerio de San Martiño de Pedrafita (A Teixeira, Ourense). La pieza incrementa el número de esculturas de este tipo conocidas hasta la fecha (Xinzo, Lanhoso, Braga), todas localizadas dentro del ámbito del Convento Bracarense en hábitats muy romanizados, pero también con un fuerte substrato indígena. En cuanto a su funcionalidad, las interpretaciones han sido variadas, desde considerarlas como matres, parejas divinas, tríadas a la manera gala, relacionadas con la veneración a la tierra-madre o, más recientemente, figuras funerarias, ligadas al rito de incineración, similares a las damas sedentes del mundo ibérico, aunque en este caso se consideran figuras masculinas. Tengan una función u otra lo cierto es que los sedentes suponen la concreción plástica de las inquietudes, anhelos o miedos del hombre galaico-romano ante la muerte o la divinidad y, sin duda, representan una de las manifestaciones más interesantes de la escultura del noroeste peninsular.

Más información en la Pieza del mes de febrero de 2000