Pieza del día: Dionisos y Ampelos

05/04/2020 | general

#aculturasegue

Escultura de bulto redondo que representa a dos figuras masculinas desnudas, a la mayor de las cuales le faltan la cabeza y el brazo derecho. El grupo se interpreta como Dionisos ebrio asistido por el sátiro Ampelos, personificación de la vid, tema mitológico que deriva de modelos helenísticos y del que existen numerosos paralelos. La figura de Dionisos describe una ligera S que evoca ritmos praxitélicos, descansando el peso del cuerpo sobre la pierna izquierda mientras la derecha aparece levemente flexionada. El brazo izquierdo se dispone sobre el hombro de Ampelos, quien a su vez ciñe con su brazo derecho la figura de Dionisos, apoyando la mano abierta en su espalda, al tiempo que alza la cabeza hacia el dios. La estabilidad de las figuras se consigue mediante la presencia en la parte trasera de un tronco adherido a la pierna izquierda de Dionisos y sobre el que, sentado descaradamente, descansa el sátiro, a cuyos pies se encuentra la “cesta mística”, propia de los misterios dionisíacos. La escultura, de 93 x 62 x 41 cm, se realizó con el exquisito mármol obtenido de las canteras griegas del Pentélico.

Dionisos, conocido en el mundo romano como Baco, fue identificado con el antiguo dios itálico Liber-Pater, gozando de gran popularidad entre los artistas de la antigüedad clásica. Su iconografía, muy difundida en cerámica, pintura, monedas, terracotas, relieves y mosaicos, es también recogida en fuentes literarias. Dios del vino, la vegetación y los placeres, divinidad civilizadora y, según la concepción órfica, una modalidad del dios supremo, Júpiter. Estamos ante una obra de arte culto, importada de posibles centros de producción aquitanos o itálicos, llegada a Galicia en el marco del amplio intercambio comercial del momento. El fuerte grado de erosión responde al ambiente húmedo en el que permaneció enterrada, en el yacimiento de la Muradella (Mourazos, Verín), donde se documenta una villa romana del siglo III d. C. La aparición en un ámbito rural evidencia la existencia de personas con gustos y conocimientos clásicos.

Más información en la Pieza del mes de noviembre de 1999