Entrada occidental de la Catedral de Ourense

16/08/2016 | general
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El Pórtico del Paraíso de la Catedral de Ourense no tenía acceso desde su construcción en la Edad Media y en el siglo XX va a buscarse una solución con interés, además, por dotar a la catedral de una plaza en su fachada occidental.

El primer intento vino de la mano del obispo de Florencio Cerviño González que en 1926 comienza a buscar fondos para la intervención y a través de su secretario Diego Bugallo Pita contactó con el arquitecto porriñés Antonio Palacios, que fue el que en 1927 realizó el diseño de un proyecto que incluía una mejora de la fachada, el acceso a la catedral y una plaza.

Su proyecto constaba de tres soluciones, la primera (Solución A) planteaba una plaza porticada como si fuese un atrio –con las basílicas latinas como referencia–, las fachadas laterales serían las de las casas que quedasen en pie, y al fondo una rotonda con arco que cerraba el espacio. Delante de la fachada de la catedral una escalinata de acceso que tendría otros dos tramos de gradas laterales en la Calle de las Tiendas –quedaría cortada para coches– y en el centro de la plaza se colocaría una estatua ecuestre de San Martín de Tours. Habría que derribar varios edificios de las calles Tiendas y Arcedianos. La segunda (Solución B) era una versión reducida del primer proyecto para hacerlo más económico, y la última (Solución C) era la mas modesta, con una escalinata que ocuparía más espacio y una intervención mucho más reducida en los edificios circundantes.

El proyecto preveía además la consolidación de la fachada del Pórtico del Paraíso sobre la que ya había intervenido en el siglo XVI Rodrigo Gil de Hontañon, Palacios proponía hacer el apeo de bóvedas y arcos que lo necesitasen, realizar cimientos, comprobar los plomos de la fachada y reconocer contrafuertes y cantería. Una vez consolidado el pórtico, sugería cuatro acciones para devolver a la fachada el aspecto que debía haber tenido en la Edad Media.

Sin embargo, este proyecto no llegó a hacerse realidad y en 1958 llegó la solución final con la configuración de una nueva plaza y escalinata con la intervención del arquitecto Pons Sorolla en lo que constituyó una de las últimas obras emprendidas en la catedral y que concluyó su proceso constructivo, a su vez, la remodelación de la plaza terminó con la de reconstrucción de la casa de la calle de las Tiendas.

El resultado fue un nuevo espacio urbano, la Plaza de San Martín, aunque irregular, insuficiente y que en ningún caso alcanzaba la grandiosidad y solemnidad de la propuesta integral de Palacios.

Recreación en 3D del proyecto de Palacios realizada por Carlos Paz  y publicada en

GARCÍA DÍAZ, J.M.: Plaza de San Martín, en Ourense. Del proyecto de Antonio Palacios a la actualidad. Anexo 37 del Boletín Avriense. 2006.