A Casa do Concello de Ourense

06/07/2015 | general
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El lugar donde parece que nada cambió continúa siendo territorio de charla, paseo, mercado y reunión. Eso si, las viejas tertulias de boticas y librerías fueron sustituidas por nuevos locales de ocio y el mercado que le dio nombre en la Edad Media tiene hoy también una vertiente más lúdica. Y aunque la Plaza ya no es el centro geográfico, sigue siendo el lugar de referencia en el que la comunidad se reúne en las celebraciones, lutos o reivindicaciones.

Este particular y famoso auditorio inclinado aparece presidido por el edificio símbolo desde el siglo XVI de una ciudad que toma conciencia como tal. Nace como oposición a lo establecido y manifestación física de un nuevo poder. La Casa do Concello va a ser desde entonces el medio que rige la vida de la ciudad, que recoge las demandas y quejas de los vecinos e incluso que canaliza su voz ante instancias superiores. La situación del solar en la que se construye iba a condicionar para siempre las dimensiones del edificio. De muy reducidas proporciones fue el primero. Acabado de construir alrededor de 1519, respondería por un lado a las características de un palacio urbano de su época: zaguán de entrada, patio interior, balcón en la fachada y por otro, muy posiblemente, al estilo marcado por el maestro de arquitectura Rodrigo de Badajoz. Sobre la puerta de entrada un escudo imperial de Carlos I, hoy recolocado en el interior del edificio.

A finales del siglo XVII esta construcción originaria estaba en muy mal estado y los problemas de espacio se agravaban, motivos que condujeron a contratar una reforma del edificio con el maestro de arquitectura Francisco de Castro Canseco. Ademas de ampliar el edificio hacia el oeste, Castro Canseco introdujo algunos elementos ornamentales que le prestaban carácter a la construcción como unos chapiteles coronando el tejado o un escudo en la fachada de la rúa da Barreira, que, como curiosidad, fue aprovechado para remate del edificio construido en el siglo XIX.

A mediados del siglo XIX los aires de renovación burguesa llegan a la Casa do Concello, aunque de forma muy parcial. Es el momento en el que el edificio se distingue con la colocación de un reloj con el que guiar la vida de la ciudad, incluso de noche. Algunas voces alertaron de que la vieja estructura del tejado no aguantaría el peso de la maquinaria y así fue; en 1874, el reloj se hundía hacia el interior del edificio. La construcción fue declarada en estado de ruina y dió paso a un concurso arquitectónico adjudicado al arquitecto Manuel de Uceda, aunque todo parece indicar que la verdadera mano fue otra. El diseño respondía a un edificio ecléctico que bien podría haber sido ejecutado dos décadas antes. Durante la fase de obra se hicieron abundantes cambios que modificaron sensiblemente el proyecto original, los más importantes los del arquitecto Queralt. Con permiso para una nueva ampliación en los años cuarenta del siglo XX, esta vez hacia el sur, quedaba configurada a finales del siglo XIX una de las estampas más tradicionales de la ciudad de Ourense.

RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, Avelino; A Casa do Concello de Ourense.

Anexo 34 do Boletín Auriense. Grupo Marcelo Macías. 2015