Sigillata sudgálica decorada. Conjunto arqueológico-natural de Santomé

abril 2018 | pieza del mes | Tomás Vega Avelaira
Fotograf’a de un fragmento de Sigillata sudg‡lica decorada

El hallazgo de este fragmento de terra sigillata sudgálica se produjo durante la campaña arqueológica del año 1988, dirigida por Xulio Rodríguez González, y corresponde a la etapa alto-imperial de un poblado galaicorromano que coincide parcialmente en el tiempo con la ocupación del castro. Dicho poblado surge grosso modo a mediados del siglo I d. C. y se abandona a mediados del siglo II d. C.

La pieza corresponde a un fragmento de cuenco que posee el color rojizo brillante característico de las producciones sudgálicas, conseguido gracias a su engobe “sinterizado”, y conserva una altura de 8,5 cm, una anchura máxima de 5,4 cm y un grosor de 0,5 cm. Desde el punto de vista formal, siguiendo la tipología de H. Dragendoff, se corresponde con el número 30 (TSG Drag. 30) y por sus características se puede determinar que procede del taller de La Graufesenque.

Esta pieza posee una decoración realizada a molde. Aunque no se disponga de la pieza completa, se puede deducir que la escena principal se elaboró desarrollando un friso con una ornamentación compartimentada, conocida como “estilo de metopas” y constaría de varias imágenes mostrando luchas de gladiadores separadas por líneas perladas. Entre el borde y la parte superior del friso se aprecia la característica decoración consistente en una cenefa de ovas y, por debajo, una serie de círculos concéntricos. La escena de lucha representada se corresponde con el enfrentamiento de dos tipos de gladiadores. En el lado izquierdo, figura un murmillo, que va armado con un casco crestado (cassis), un escudo rectangular grande (scutum), una greba metálica en su pierna izquierda (ocrea) y una espada corta y recta (gladius). A la derecha, se identifica a un tracio (thraex), cuyas armas consisten en un casco, un escudo rectangular de pequeñas dimensiones (parmula), una greba en cada pierna, una espada corta y curva (sica) y una protección en el antebrazo (manica). Ambos luchadores presentan su torso desnudo y visten un sencillo taparrabos (subligaculum) sujetado con un cinturón (balteus). A los pies de los combatientes se distingue un cánido corriendo hacia la derecha.