bellas artes

"Recuerdo de las joyas" de Ramón Parada Justel

"El recuerdo de las joyas" de Ramón Parada Justel

Origen del Museo Provincial al recogerse con este fin todos os objetos artísticos procedentes de los monasterios y conventos suprimidos por la Desamortización de Mendizábal. Esta sección reúne en la actualidad un numeroso elenco de piezas de muy variada significación y valor artístico. Los fondos de arte antiguo y medieval se incluyeron entre las series histórico-arqueológicas que permiten su contextualización, mientras que los de época moderna y contemporánea aparecen como series propiamente artísticas.

Entre la diversidad de sus fondos podemos distinguir cuatro series notables: escultura del renacimiento y barroco, pintura de los siglos XVII y XVIII, procedente de los monasterios desamortizados, pintura de finales del siglo XIX, básicamente la obra del pintor ourensano Ramón Parada Justel, y artes decorativas.

En el conjunto de la escultura en madera se encuentran algunas de las joyas artísticas del Museo. En primer lugar la Inmaculada, de Juan de Juni, procedente de San Francisco de Ourense y última obra documentada del escultor, que la cita en su testamento como encargo de doña Inés Pérez de Belmonte. Después el San Diego de Alcalá de Juan de Angés, atribuido durante mucho tiempo a Francisco de Moure, los tableros de la sillería del coro del Monasterio de Montederramo, de Alonso Martínez de Montancha y la talla de los esponsales de la Virgen, también procedente de Montederramo y obra de Mateo de Prado. A ellos hay que añadir los retablos de San Pedro de Laroá, del entallador Pourchelet, el retablo de Gomesende, el del Pazo de Alongos, y un largo etc., que forman un conjunto representativo del quehacer artístico de los siglos dieciséis, diecisiete y dieciocho en la provincia de Ourense.

La serie de pintura monacal la integran os fondos que en su día formaron parte del Museo de Pinturas, que se constituyó entre los años 1845 y 1852 con los cuadros procedentes de los monasterios suprimidos. En él se reunieron más de ciento treinta obras, que posteriormente se dispersaron. En esta serie destacan tres conjuntos, de los que las obras más significativas de los dos primeros se conservan no Museo. Un primero era el formado por los cuadros procedentes del claustro de San Francisco, iniciativa de los familiares del obispo Fr. Damián Cornejo, obra de García de Bouzas; un segundo grupo, con obras atribuidas a un artista ribadaviense, Juan Antonio Amoedo, formado por retratos de santos y obispos; y el tercero, que hoy está en precarias condiciones de conservación en la sacristía del Monasterio de Celanova, con la representación de los retratos de San Rosendo y su familia, obra de Gregorio Ferro.

La pintura de finales del siglo XIX y comienzos del XX está formada básicamente por la obra de Ramón Parada Justel, de la que la mayoría ingresó por donativo de su hermana, doña Modesta Parada, y se completó con algunas donaciones posteriores, como la de doña Enriqueta Cort, que ofreció El recuerdo de las joyas y otras adquisiciones. También hay obras de otros artistas de su generación, un movimiento truncado que renueva la pintura gallega y en el que figuran sus amigos Jenaro Villamil, Fermín Brocos y Ovidio Murguía, con obras poco conocidas pero que disfrutan de aprecio general.

Los fondos de artes decorativas incluyen desde telas y ornamentos a una colección de tarros de botica monacales pasando por una selecta representación del mobiliario litúrgico -entre ellos un incensario gótico o las cruces parroquiales- y el donativo de don José Parada Carballo que coleccionaba cajas y escribanías de plata, piezas de arte africana, abanicos y una serie de pilas de agua bendita, con más de un millar de piezas. También destaca un Viacrucis, pintado, de traza popular, de gran expresividad.