Entrada al edificio románico del Museo

01/08/2021 | actividades
Museo_románico

En los trabajos arqueológicos efectuados en el año 2003 se documentaba la antigua portada de acceso al palacio románico del obispo, comenzado a edificar durante el episcopado de Diego Velasco en la primera mitad del siglo XII. Esta portada quedó anulada por las reformas que sufrió esta zona del palacio a raíz del fuerte incendio ocurrido a mediados del siglo XVII, coincidiendo con el episcopado de Antonio Paino, del que Muñoz de la Cueva, en 1726 en su obra Noticias históricas de la Santa Iglesia Cathedral de Orense,  nos dice que “tuvo que reparar el Palacio Episcopal, que padeció un grande incendio…”; incendio bien documentado en las intervenciones arqueológicas tanto en el subsuelo como en las estratigrafías murarias. Hay que tener en cuenta, además, que desde finales del siglo XVI el palacio contaría con un nuevo acceso desde la calle Bispo Carrascosa.

La imagen, tomada desde la planta baja de los aposentos que Muñoz de la Cueva manda edificar al lado de la iglesia barroca de Santa María -de la que vemos a nuestra derecha parte del paramento sur de la nave-, muestra al fondo un arco de acceso, doble, liso, apuntado y con marcas de cantero, que debemos ver como una solución constructiva del románico tardío o del protogótico para grandes vanos que además reciben empujes de un piso superior, tal como conocemos, por ejemplo, en Santa María la Real de Aguilar de Campoo. Sin embargo, un paralelismo más próximo lo tenemos en la ciudad de León, en la portada principal de la llamada torre de Dona Berenguela, edificada, probablemente durante el reinado de Alfonso IX de León (1188-1230) y hoy conservada en el patio de recreo del colegio de las Teresianas.

La estratigrafía muraria y la propia traza de la portada ponen de manifiesto que no sería la que correspondería al edificio original románico si no la que, probablemente por problemas de estabilidad,  fue reedificada en la rosca de su arco –o desde las dovelas basales- a finales del siglo XII o comienzos del XIII, dado que algunas de las dovelas presentan marcas de cantero similares a las existentes en algunas fábricas de esa época dentro del palacio. Esta reedificación supuso, al exterior, el encajamiento muy forzado de la clave del arco en la línea de imposta románica ya existente, mientras que, al interior, dicha clave incluso rompió la imposta. En la arquivolta inferior la clave presenta además un ángulo central -al estilo de dos contraclaves- bien conocido en los arcos apuntados góticos.

Los sondajes murarios efectuados en esta zona en el año 2003 también permitieron identificar, en el primer piso y a la izquierda, una ventana románica geminada modificada y enmascarada por las reformas posteriores que ahora, con los trabajos de rehabilitación, puede ser contemplada en su percepción original, y a su lado, una puerta abierta en el siglo XVIII para comunicar el palacio románico -en la zona donde entonces se situaba la escribanía- con los nuevos aposentos mandados edificar por el obispo Muñoz de la Cueva, desde los que además tenía acceso directo al cuerpo superior de la iglesia barroca.